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El fuego es la Historia de Zamora y sus gentes, escenario y protagonistas privilegiados en muchas ocasiones. Una Historia que sigue teniendo tanto peso en esta tierra que a la vez la ennoblece y parece devorarla como un fuego.
La veremos reflejada en su fisonomía y en sus monumentos, huellas de lo vivido, que, por razones diversas, ha logrado rescatar de la destrucción con más éxito que otras ciudades españolas. Hoy Zamora es rica en remembranzas y en patrimonio artístico, una profunda raíz en la que afianzar su presente y su futuro.
ZAMORA
El casco histórico de Zamora ocupa una meseta a casi 700 m. de altitud, flanqueada por la Peñas de Santa. Marta, las famosas "Peñas Tajadas", y por el río Duero, símbolo principal de la ciudad. En época romana, la ocupaban los vacceos y estaba atravesada por la "Vía de la Plata", que enlazaba aquí con un ramal en dirección a "Caesarea Augusta" (Zaragoza).
Los vacceos y sus vecinos lusitanos compartían entonces sus luchas contra Roma por lo que Zamora ha adoptado como suyo a Viriato, héroe lusitano, que, según la leyenda, nació en esta provincia.
La Edad Media fue la gran época de Zamora. Su emplazamiento, tan propicio para la protección del lugar, y su situación a orillas del Duero y cercana a las tierras que son hoy Portugal, han hecho que, durante siglos, jugara en la Historia un papel estratégico. Arrasada por los musulmanes, Zamora acentuó su carácter defensivo tras la repoblación en el siglo IX, con la construcción de castillo y murallas. A partir de entonces será "Zamora, la bien cercada", como la citan los romances, y servirá de baluarte contra los musulmanes del sur del Duero. Es en esta época medieval, entre los siglos XII y XIII, cuando la ciudad alcanza su máximo esplendor, según lo atestigua la edificación de gran número de iglesias, especialmente románicas, y la ampliación de sus murallas que se completarán en el siglo XIV.
Las tensiones entre los reinos de León y de Castilla hasta su unión, que tan bien refleja el romancero, los enfrentamientos desde el siglo XIIentre la nobleza y la emergente burguesía y la cercanía de Portugal, marcan también la historia de Zamora. Con esta última se provocarán duros choques cuando los portugueses defiendan banderas distintas o busquen su propia identidad como país. Pero también existieron largos períodos de relación vecinal -contactos mercantiles, culturales, etc. que a todos beneficiaron.
Antes de entrar en Zamora, se propone contemplarla desde la ribera opuesta del río, no muy lejos del Puente de Piedra, para apreciar el conjunto de la Ciudad Vieja, en la que el Duero, las murallas, la Catedral y la torre del Castillo configuran la imagen más emblemática de la ciudad. Después conviene atravesar el río y encaminarse a la cercana Plaza de Santa Lucía. Allí se encuentra el Palacio del Cordón, austero y bello edificio del s. XVI, con portada decorada por el cordón franciscano, que alberga el Museo Provincial Zamorano. A éste se accede por la Plaza de San Cipriano; el visitante encontrará en sus secciones arqueológica y artística huellas importantes de distintas épocas de la Historia de Zamora.
A la salida, podemos admirar el Duero desde el mirador de la Plaza de San Cipriano y bajar de nuevo hacia el río dirigiéndonos a la derecha para rodear el casco histórico, siguiendo por el exterior la línea de sus murallas, en las que colorean el rojizo, el amarillento y el violáceo de las rocas en que se asienta la ciudad: la "pudinga zamorana".
Por la "Subida de las Peñas de Santa Marta" se llega a una de las 19 puertas de la muralla: la llamada Puerta del Obispo por su cercanía al Palacio Episcopal. Es una de las más antiguas (s. XI) y tiene importancia estratégica dada su proximidad al antiguo puente, hoy en ruinas. Podemos o no entrar por ella en el recinto amurallado. Si lo hacemos, iremos a dar al Palacio Episcopal, reedificado en el s. XVIII, y, frente a él, encontraremos la llamada Casa del Cid. Es un edificio, en parte de los siglos XI y XII, donde, según la tradición, residía el alcaide de Zamora, Arias Gonzalo, como afirman los romances ayo y preceptor de las infantas Urraca y Elvira y del Cid Campeador. Con esta opción nos encontraríamos en las cercanías ya de la Catedral.
Si hay tiempo, es preferible no atravesar la Puerta del Obispo sino seguir la muralla por Trascastillo, bordeando el espigón en que se apoyan la Catedral y la fortaleza. Luego, por el Portillo de la Traición, por donde dice el romance que salió el traidor Bellido Dolfos para asesinar al rey Don Sancho, se puede entrar en la ciudad para ver la exposición de "Las Edades del Hombre".
Una vez visitada la exposición, podemos admirar el exterior de la Catedral. La Catedral de Zamora está asentada sobre el solar que ocupaba el templovisigodo de El Salvador. Se proyectó en estilo románico pleno, pero, ebido al largo proceso constructivo, se fue adaptando al estilo tardorrománico y gótico. Fue fundada en 1139 bajo el patrocinio del rey Alfonso VII y consagrada en 1174.
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