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Si se habla de agua en Zamora, hay que aludir, naturalmente, al Duero, el río "que toda agua recoge", avena con ella las a menudo sedientas tierras de Castilla y León y abandona luego nuestro país para ser Douro y perderse al fin en el Atlántico. Sin embargo, no vamos a amparar bajo el signo del agua todo el recorrido a lo largo del Duero, sino sólo aquellas rutas por tierras del oeste zamorano en las que el agua tiene una particular presencia: fluye, abundante, en valles, se remansa en grandes pantanos y se encajona en los impresionantes cañones de Las Arribes para unirnos a los cada vez
más cercanos vecinos de Portugal. Estas rutas del occidente fueron también las que, por Bragança y Oporto, o León arriba hasta Galicia, llevaron a muchos zamoranos a la emigración, a enfrentarse con las temidas aguas del océano siguiendo el camino de las Américas.
ALISTE Y ALBA
El Campo de Aliste y la Tierra de Alba están situados en el noroeste de la provincia de Zamora, enmarcados por los ríos Esla y Duero. Alejados de las rutas tradicionales de un turismo de masas, han mantenido hasta nuestros días la esencia de unas costumbres, folclore y forma de vivir hoy sólo conservados en escasas zonas de España. Tierra de grandes contrastes, que van desde los parajes más abruptos de la Sierra de la Culebra hasta las tierras bajas de los valles de Aliste, Esla y Duero, donde se encuentran los más importantes embalses que producen el 60 % de la energía hidráulica de la Península.
Saliendo de Zamora por la carretera N-122 en dirección Alcañices -Bragança, a 12 km. se halla la desviación a EL CAMPILLO, donde se encuentra San Pedro de la Nave (s. VII), una de las más importantes y mejor conservadas iglesias visigóticas de España. Su ubicación actual no es la primitiva, ya que hubo de ser trasladada cuando se construyó el embalse de Ricobayo a fin de preservarla de la inundación. Prácticamente desconocida hasta el s. XX, consta que fue priorato dependiente del monasterio de Celanova (Orense). Está construida con sillares de arenisca rojiza y tiene planta basilical. En ella hay que resaltar sus arcos de herradura y sobre todo los relieves historiados de los capiteles del crucero, únicos en su género. En ellos se representan dos escenas bíblicas: Daniel en el foso de los leones y el sacrificio de Isaac. Como detalle curioso se pueden observar, en un sillar del arco de triunfo, unas tablas numéricas que servían, al parecer, para calcular el año litúrgico.
Volviendo a la N-122, se encuentran los pueblos de MUELAS DEL PAN y RICOBAYO separados por la gran presa sobre el río Esla. La importante obra de ingeniería, el cañón creado en la desembocadura del río y el moderno puente, son otros atractivos para visitar estos lugares.
Desde Ricobayo, por la carretera ZA-324, puede uno acercarse a la ermita de la Encarnación próxima a VILLALCAMPO, pueblo que conserva restos de su antiquísima muralla. A quien le gusten las obras de ingeniería podrá admirar, a unos kilómetros, el salto de Villalcampo, sobre el Duero.
Retomando la N-122 desde Ricobayo, a unos 17 km., sale una desviación a PINO, donde existe un puente sobre el Duero -"Puente Pino "- construido a principios del s. XX, que comunica las comarcas de Sayago y Aliste. Destacada obra de ingeniería, fue durante mucho tiempo el puente con el arco mayor del país. La N-122 lleva a Fonfría y ALCAÑICES. Esta población fronteriza, capital del Aliste, perteneció en su origen a los Condes de Portugal y más tarde a la Orden de los Templarios. Antigua villa fortificada, ofrece sólo de su muralla cuatro cubos o torres, destacando entre ellas la Torre del Reloj . Otros monumentos sobresalientes son: su iglesia parroquial, con portada del s. XIII, y el convento de los franciscanos, de estilo renacentista del s. XVI.
Si al terminar el recorrido es la hora de comer, en SAN VITERO, a 9 km., se pueden degustar sus famosas carnes, o también dirigirse a NUEZ DE ALISTE (18 km.), pueblo que conserva toda la belleza de la arquitectura popular de esta zona. Regresando hacia Zamora por la N-122, en FONFRÍA se toma a la izquierda la carretera ZA-941 con dirección a CARBAJALES DE ALBA, famoso por sus peculiares bordados. Antes de llegar a él es obligado visitar el castillo de Alba, cuyo mejor acceso se encuentra en MUGA DE ALBA. Situado en un alto rodeado por el río Aliste, data del s. XII y tiene añadidos del XV. Fue construido por los templarios como defensa de los ataques portugueses. En el s. XV el rey Enrique IV se lo cede al Conde de Alba de Aliste, señor de esta zona y del linaje más poderoso de la aristocracia zamorana. De Carbajales de Alba, siguiendo la carretera ZA-900, se atraviesa el embalse del Esla por el puente de MANZANAL DEL BARCO, construido para sustituir el anterior, cubierto por el embalse. Desde este puente se puede ver a lo lejos el viaducto de Martín Gil. Realizado entre 1929 y 1942 para el paso del ferrocarril hacia Galicia, su arco central (209 m.) ha sido durante mucho tiempo el mayor del mundo construido en hormigón. Por la misma carretera, a través de encinares, se llega a la La Hiniesta.
LA HINIESTA es famosa por la iglesia de Santa María la Real, que cobija la imagen románica de la Virgen de La Hiniesta, (que se encuentra en la exposición) encontrada, según la leyenda, por el rey Sancho IV durante una cacería. En honor de esta Virgen, el monarca mandó construir la hermosa iglesia que hoy podemos admirar y la dotó con numerosas donaciones. El templo fue edificado entre los siglos XIII y XVI. Lo más sobresaliente es su magnífica portada y pórtico góticos, que mantienen parte de la policromía. En el interior del templo, tras el retablo mayor, se conservan unas interesantes pinturas murales del s. XIV, relacionadas con el "gótico francés". En 1944, la iglesia de Santa María la Real de Hiniesta fue declarada monumento nacional.
EL SAYAGO Y LAS ARRIBES
Esta zona está enclavada en la penillanura que comprende las provincias de Zamora y Salamanca. De su sustrato granítico dan fe las cercas de piedra que bordean los campos de cultivo. Es una tierra peculiar en la que domina el agua y donde se produce un ecosistema característico de dehesas huecas pobladas de encinas y rebollos.
Partiendo de Zamora por la carretera C-527 en dirección a Fermoselle, se llega a PERERUELA. Sus arcillas rojas con componentes de mica las hacen ideales para la fabricación de las populares cerámicas de su nombre: pucheros, asadores, hornos, etc.
A continuación se encuentra BERMILLO DE SAYAGO, centro de la comarca sayaguesa. La vida campesina tradicional ha dejado en ella las huellas de una perfecta adaptación al medio en sus construcciones, la mayoría de granito, y con utilidad y diseño muy diversos: casas con patio y corral, guardaviñas, lagares, molinos, fuentes, abrevaderos, cigüeñales, hornos... Todos ellos son dignos de observar y valorar.
Una desviación por la carretera ZA-321 lleva, 15 km. más adelante y cruzando el Duero, hasta MIRANDA DO DOURO, ya en Portugal. Seguirla ofrece una buena oportunidad para visitar el país vecino.
Es el Duero quien une aquí Portugal y España y es en Miranda do Douro donde se encuentra el comienzo de Las Arribes, donde el Duero ha ido excavando profundas hoces y barrancos de hasta 500 m. Unido a los casi 20 km. de longitud hasta Fermoselle, se convierte en un espacio natural de increíble belleza, no sólo por su atormentada y sinuosa orografía, sino también por su riquísima y variada flora y fauna (buitre leonado, buitre negro, cigüeña negra, águila real, halcón peregrino, etc.). Parte de esta zona puede ser recorrida en barcos que salen de Miranda do Douro y pasean al viajero por el fondo de las hoces. Tras el paseo, se vuelve a Bermillo de Sayago con dirección a Fermoselle por la C-527. Antes de llegar, y a unos 30 km. de Bermillo, sale una desviación hacia FORNILLOS DE FERMOSELLE y PINILLA, donde se encuentran espectaculares miradores sobre Las Arribes. Allí se podrán contemplar, sobre bancales, cultivos de tipo mediterráneo que aprovechan el microclima creado en la depresión excavada por el Duero.
FERMOSELLE. Antigua población prerromana donde se reúnen el Duero y el Tormes, es la principal villa de la comarca de Sayago. Sus calles estrechas y empinadas, sus casas de arquitectura popular, muchas de ellas porticadas, y su castillo, propiedad del obispo Acuña y último refugio de los Comuneros en su enfrentamiento contra el Emperador Carlos V, nos hacen pensar en un pasado histórico importante. Son dignas de visitar las iglesias de Nuestra Señora de la Asunción y Santa Coloma, ambas del s. XII, y el mirador de Torojón, uno de los lugares desde donde se divisan, no sólo el pueblo, sino la provincia de Salamanca y tierras portuguesas.
De vuelta hacia Zamora, se cruza el enorme embalse de la Almendra, servido por el Duero y el Tormes.
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